Decreto anti piquetes: otro acto de traición

Hace un par de días se publicó un decreto del poder ejecutivo ( https://medios.presidencia.gub.uy/legal/2017/decretos/03/cons_min_480.pdf  ) en el que se establece la potestad del Ministerio del Interior para impedir el corte de calles y rutas. Dada las circunstancias del día en que el mismo se publicó, claramente la discusión en las redes sociales lo vinculó con lo sucedido en el desalojo de La Solidaria (un centro cultural manejado por elementos infantilistas de izquierda) y desmanes posteriores que incluyeron un ataque a la sede del Partido Comunista de Uruguay.

Creo que este decreto debe ser leído más allá de esa circunstancia.

El mismo busca preservar algo que sin duda es algo bueno: la libre circulación de los habitantes de nuestro país. Cómo suele suceder en los textos legales está lleno de alusiones a otras leyes y normativa que quiénes no somos abogados podemos leer sin comprender. Tras todo ello indica que el Ministerio del Interior será el encargado de evitar tales interrupciones, dando cuenta después al Poder Judicial.

Pues es en esto que nos tenemos que detener.

Lo primero es comprender que el cuerpo policial no debe -ahora puede- actuar en contra de algún tipo de manifestación sin orden judicial. Se podrá argumentar que los tiempos de muchas cosas exigen premura. ¡Me encanta tal objeción!

Actualmente, con los medios tecnológicos disponibles, un policía puede poner en un teléfono inteligente una video llamada a un juez y éste desde dónde se halle observar la situación para determinar si amerita o no la intervención policial. En caso de que considere que sí lo amerita, sencillamente da la orden, que de darse digitalmente, también hay formas para que esté totalmente autenticada en forma prácticamente instantánea.

Siendo así ¿qué sentido tiene decir que la policía puede actuar y después dar cuenta al Juez?

Esto no se inscribe en la disputa entre el PCU y los lúmpenes que lo apedrearon, ni entre el gobierno y la protesta social. Acá se trata de un enfrentamiento entre la policía y el Poder Judicial.

La policía uruguaya -que ha mejorado muchísimo aunque aún no sea suficiente- es un organismo que está hipertrofiándose, como parte de una estrategia del MPP -o tal vez de una estrategia personal de José Mujica a través de su hombre de confianza, el ministro Bonomi. Tal hipertrofia no hace bien a la policía, y definitivamente no hace bien al Uruguay en su conjunto.

Lo coherente sería separar algunas de las funciones que hoy cumple la policía, las funciones de investigación de los delitos cometidos, y crear una “policía judicial”, dependiente del Poder Judicial y no del Ejecutivo, que tenga a su cargo la investigación de los delitos cometidos y denunciados. La actual policía continuaría con las funciones de vigilancia, preservación del orden, y represión de los actos de delito en curso.

Tal separación permitiría a la policía concentrarse en el ahora, y haría que la “policía judicial” se concentrase en el “antes” y dispusiese de medios técnicos y personal cualificado, civil y con formación terciaria, para sus investigaciones de lo que ocurrió.

Así cómo esta separación no se encara, se refuerza a la policía constantemente y ahora se le da el poder de reprimir sin orden judicial para hacerlo.

¿A quién?

Pues a manifestaciones sociales que utilicen el corte de calles y rutas. Es el tipo de medida que típicamente se realiza cuando se reclama un semáforo por algún muerto en la interbalnearia, o cuando se reclama contra las picadas en lugares más apartados.

También es el tipo de medida que se usa cuando se está haciendo uso de una protesta gremial, impidiendo el acceso a un lugar de trabajo.

Pero -se me objetará- el decreto deja en claro que los derechos de huelga no pueden ser vulnerados.

Pues bien, al día siguiente a su promulgación dos trabajadores fueron detenidos por un piquete en la localidad coloniense de Conchillas. Represión a los trabajadores por causa de este decreto.

Y acá viene la segunda razón relevante de este decreto. Hace pocos días visitantes de una empresa internacional no pudieron acceder por motivo de medidas sindicales a instalaciones que querían reconocer. Pues bien… ese es el otro, aún mayor, foco de esta situación. Y cómo desalojar un piquete no impida que la huelga sea realizada siempre se podrá argumentar que el derecho de huelga no ha sido vulnerado.

Esto es claramente un decreto que penaliza a los que menos tienen, quitándoles garantías, e impidiendo la protesta social y sindical. Si se hubiese establecido una ágil y digitalmente moderna consulta al juez, pues… en tal caso la protesta social y sindical se vería perjudicada, pero habrían garantías de tipo tal que harían que la aplicación de tal decreto no se pudiese objetar.

Sin embrago se ha elegido una vez más ir contra los trabajadores.

Por eso reitero, este Poder Ejecutivo es un TRAIDOR al Frente Amplio, a sus militantes, a sus votantes y a su rica tradición. Reclamo que todos los integrantes del Partido Comunista de Uruguay en el Poder Ejecutivo presenten su renuncia en forma indeclinable e inmediata.

Y en otro orden de cosas que los comunistas dejemos de hacer acuerdos con los traidores de los trabajadores, llenos de retórica popular, con el MPP y específicamente con José Mujica Cordano.

De todas formas, las formas de protesta social y política de los uruguayos seguirán. Se crearán nuevos caminos. Y hablo de la protesta que busca construir políticamente acumulación y acuerdos, y no de las pedreas de lúmpenes y de los infantilistas que aplauden el comportamiento de los mismos.

Diciembre de 2010, coyuntura actual en Uruguay

Hace mucho que no escribo en esta bitácora, tanto que el artículo anterior espera por una segunda parte que probablemente nunca escribiré.

Pero hace unos días una compañera envió un correo electrónico preguntando por algunas cosas que ocurren, y sobre cómo entenderlas y en consecuencia actuar, y motivado por ello, me puse a redactar primero, y a corregir después un cierto material.

Claro, tiene unas 7.200 palabras, algo que hasta a mí se me antoja excesivo para una entrada en una bitácora, así que he preferido subirlo a un sitio de descargas para que puedan acceder a él.

Sucintamente, trata temas tales cómo: ¿qué son los principios desde una perspectiva materialista? ¿cuáles luchas debemos apoyar y comprometernos con ellas? ¿cuál es la articulación actual entre ciertas instancias de conflicto en lo sindical y nuestra participación en lo político? ¿cómo considerar las posiciones de los infantilistas, mal llamados “ultras”? ¿qué hay detrás de todo esto?