Soberanía Popular y los conservadores

“Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”. Eso dijo Artigas y desde las escuela nos lo enseñan. Es una frase que implica concepciones teóricas, como casi toda otra frase que hallemos lo hace. Pero en este caso se trata de concepciones relevantes.

Artigas dice que la autoridad que él tiene parte de una asamblea popular formada por fuera de los mecanismos institucionales legalmente vigentes, y que es la presencia de esa asamblea la que es soberana. (Que algo o alguien es soberano o soberana, indica que es aquél de quién legítimamente emana el poder de dictar leyes y órdenes ejecutivas).

Artigas está apelando por un lado a la tradición filosófica en ese momento muy reciente, la de Juan Jacobo Rousseau, que decía que los hombres se reunían y establecían por esa reunión un cierto “contrato” del cuál emanaba toda autoridad política que posteriormente existiera en el estado. Yo personalmente no soy “contractualista”, no creo que la autoridad parta de ningún contrato, pero estoy indicando cuál es la concepción en la que se basaba Artigas para decir eso.

Con lo que sí estoy de acuerdo es con lo que la práctica histórica que estaban desarrollando implicaba. Había una reunión de criollos, seguramente muchos de ellos armados, muchos de ellos integrando el bastante informal ejército, y de ese grupo surgía la autoridad, que nacía y se extinguía en su so”Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra prescencia soberana”. Eso dijo Artigas y desde las escuela nos lo enseñan. Es una frase que implica concepciones teóricas, como casi toda otra frase que hallemos lo hace. Pero en este caso se trata de concepciones relevantes.

Artigas dice que la autoridad que él tiene parte de una asamblea popular formada por fuera de los mecanismos institucionales legalmente vigentes, y que es la presencia de esa asamblea la que es soberana. (Que algo o alguien es soberano o soberana, indica que es aquél de quién legítimamente emana el poder de dictar leyes y órdenes ejecutivas).

Artigas está apelando por un lado a la tradición filosófica en ese momento muy reciente, la de Juan Jacobo Rousseau, que decía que los hombres se reunían y establecían por esa reunión un cierto “contrato” del cuál emanaba toda autoridad política que posteriormente existiera en el estado. Yo personalmente no soy “contractualista”, no creo que la autoridad parta de ningún contrato, pero estoy indicando cuál es la concepción en la que se basaba Artigas para decir eso.

Con lo que sí estoy de acuerdo es con lo que la práctica histórica que estaban desarrollando implicaba. Había una reunión de criollos, seguramente muchos de ellos armados, muchos de ellos integrando el bastante informal ejército, y de ese grupo surgía la autoridad, que nacía y se extinguía en su soberanía.

Vale decir, la Soberanía Popular.

La concepción implica que la soberanía radica en el pueblo. Es del mismo que surge para luego ser aplicada con arreglo a leyes mediante autoridades legítimamente elegidas, y finalmente cesa ante el propio pueblo, que será por un lado quién juzgará renovando o no los mandatos a los ciudadanos a quiénes se asigna responsabilidad política; y también cesa ante el pueblo que a su tiempo cambiará las instituciones políticas en vigor.

Porque sin duda, las cosas cambian. Siempre cambian. Por lo que en algún momento las instituciones que eran adecuadas y útiles, dejarán de serlo y tendrán que ser modificadas, o cambiadas. Creo que ya nadie cree que las instituciones políticas deban ser eternas.

Pues bien, tal tesis, la de la “Soberanía Popular” está expresamente negada en nuestra Constitución que profesa la tesis de la “Soberanía Nacional”, que se le contrapone. Esa es una tesis que también parte de un pensador francés, Sieyès, quién sostenía que la soberanía no debía radicar en el pueblo, sino en la unión de este con cierto marco institucional y jurídico. Hay que considerar que Rousseau se constituyó en la inspiración de los Jacobinos (la izquierda en la revolución francesa, pero muchas de cuyas propuestas hoy diríamos son de derecha) mientras que Sieyès era un girondino, un conservador bonapartista.

La justificación que se suele dar a favor de la tesis de la “Soberanía Nacional” es que el golpe de estado de Terra fue realizado reclamando que se actuaba según la “Soberanía Popular” ya que el presidenta había sido electo por el pueblo. Tal uso del concepto de “Soberanía Popular” es sin duda errado, ya que aunque el Presidente realmente era ungido en función de la misma, la interrupción de la institucionalidad republicana no podía hacerse por una autoridad delegada de tal “Soberanía Popular” sino sólo por ella misma. Así pues, los conservadores uruguayos aporvecharon para incluir el concepto de “Soberanía Nacional” como cura contra un uso errado y oportunista del concepto de “Soberanía Popular”.

Pues bien, ahora que estamos estudiando una reforma a la constitución ¿no sería bueno cambiar el artículo 4º de la misma, y pasar a establecer la “Soberanía Popular”, siguiendo el precepto Artiguista?

Algo así como:

Artículo 4º. La soberanía en toda su plenitud existe radicalmente en el Pueblo, de quién emana y ante quién cesa. Al mismo compete el derecho exclusivo de establecer sus leyes, del modo que más adelante se expresará.

(Escrito a las últimas horas del 14 de diciembre de 2016 y primeras del 15, bajo la grata noticia de la muerte del dictador Álvarez, golpista